28 febrero 2010

Fotografiar el agua

El agua resulta muy agradecida en las fotografías. Llega a crear efectos realmente espectaculares. El agua en la fotografía si está en movimiento se la puede congelar, se la puede dejar correr dando la sensación de ser algo sedoso o se la puede dejar con cierto movimiento sin llegar a que parezca un manto sedoso. Si el agua está quieta o con un movimiento casi imperceptible se puede jugar con los reflejos. Si el agua está encrespada por el viento, la reflexión produce efectos muy particulares que pueden acentuarse más, usando un diafragma muy abierto.

Para convertir el agua de un  arroyo en algo sedoso deberemos utilizar una velocidad de obturación lenta, en torno a los 2 segundos y un trípode, para lograr las velocidades necesarias deberemos cerrar al máximo el diafragma o usar filtros de densidad neutra. Pero si queremos detener el movimiento deberemos usar velocidades altas, en torno a 1/1.000.

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